Acá el trabajo empezó antes de la foto: la musculosa se diseñó en el estudio. La prenda y las imágenes que la venden salieron del mismo lugar, con el mismo concepto, la misma luz y el mismo color.
Las imágenes de e-commerce se generaron con inteligencia artificial: cinco colores, cada uno de frente y de espalda, más el banner de la colección. El límite era la consistencia. En la tienda la gente mira la ropa de cerca antes de comprar, así que ninguna imagen podía alejarse de la musculosa real.